Crítica acerca de la corresponsabilidad al comunicar
HONOR A QUIEN HONOR MERECE
Todos somos iguales en aspecto y en derechos, somos iguales en tanto a las posibilidades del ser en cuanto a nuestras decisiones.
Sin embargo, no somos tan iguales en tanto el desarrollo personal y la cualidades humanas con relación a alguna competencia o un tipo de comparación (lo cual es muy valioso para bastantes disciplinas), los hay mejores y peores individuos, los hay ganadores y perdedores, los hay lideres y seguidores, los hay valientes y cobardes, los hay personas ejemplares y personas corruptas, los hay inteligentes, profundos, absurdos y corrientes. Ojalá no dependiéramos tan llanamente de nuestro apego al tiempo, pues sería cerrado definir con un solo concepto al ser humano, que esta dotado de carácter.
Todo esto en tanto a lo que se demuestra, se hace y se cree de sí mismo.
Demostrar que se es capaz es tan importante como aceptar la derrota y la equivocación. Y aceptar apoyo es tan práctico como apoyar.
En las interacciones humanas puede haber lo bondadoso como la maldad, aunque lo más importante en relación a la consciencia es nuestra intensión. En relación al sentido común o el bien común no siempre tenemos garantía de que la acción o intensión tenga resultados positivos, pues ya que cambian de manos las ideas pueden emplearse de formas incompetentes, irracionales, tontas e irresponsables esto debido a que la comunicación naturalmente tiene variables que en ocasiones juegan con las interpretaciones dependiendo entre otras cosas del estado de consciencia de la persona, su madurez y preparación previa a ideas poco comunes, contrarias o diferentes a su postura actual.
Cabe decir que por ello es de beneficio definir e identificar cuando una persona puede o no estar capacitada para escuchar un nuevo concepto o introducirse a otro estado de realidad. No todas las personas lo recordarán, escucharán o comprenderán de forma abierta y sobre todo sin necesidad de integrarlo a su particular forma de pensar.
A esto le llamo corresponsabilidad comunicativa, dudo que sea un concepto nuevo. Comunicar de forma eficaz es una responsabilidad para con otros y para con nosotros mismos. No es prudente hablar por hablar, ni escuchar para aceptar, por muy segura y capacitada que parezca una persona. No es aceptable dejar en manos de otro ser un credo personal y sobre todo las consecuencias de este. No solo es valido ser críticos y lógicos respecto a lo que observamos, escuchamos o leemos, sino que también es un deber. No debería ser necesario decirlo pues todos tenemos la capacidad de analizar esto, sin embargo no está de más mencionarlo ocasionalmente por si acaso.
Para muchas personas que no gozan de ciencia, facultades, autoridad o razón puede serles fácil hablar (o en condiciones actuales, compartir) lo que ellas consideran verdades, esperando aceptación y elogios por palabras que en tres segundos olvidan y en las que no creen realmente o esperan de la suerte que sean buenas para todos.
Es por ello que digo: Honor a quien honor merece.
Pues el sabio guarda silencio con nobleza considerando su ignorancia y el tonto habla mas de lo que escucha pues cree que algo saca con ello. A l final del día el sabio pasa por tonto y el tonto por sabio, lo cual es lamentable, además de que el tonto generalmente se deslinda de los efectos de lo dicho y el sabio a nivel social es quien remedia el hecho, lo cual es atroz.
Así que no por pasar por sabio, hables o calles, y si hablas o callas te invito a tomar en cuenta las tres premisas de la comunicación de Sócrates, las cuales han existido desde hace ya varios siglos... ¿Es verdad, es bueno y es útil?
Entendería perfectamente a los filósofos si se declararan cansados de tanto hablar.
Es honorable y responsable perpetuar a la verdad en tanto tenemos la capacidad de sostenerla y no a la ignorancia que con gran brutalidad se gozan los cobardes.
Ofelia Roa
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